El sobrepeso. Es culpa de tus bichitos o de los bombones?

person Publicado por: Mon Ciel En: favorite Hit: 110

Los hallazgos científicos recientes apuntan hacia el poder del microbioma o bacterias en la flora intestinal para controlar el apetito, la salud metabólica y el peso

Tener éxito en la aventura de alcanzar el peso óptimo depende de si albergas más microbios grasosos que microbios flacos. Los microbios grasosos –firmicutes, son excepcionales para extraer calorías de los alimentos, por lo que aumentan la absorción calórica del cuerpo. Si puedes absorber más calorías de los alimentos que van pasando por tu estómago, tienes más probabilidades de subir de peso. Los microbios flacos – bacteroidetes por el contrario, se especializan en digerir almidones de origen vegetal y fibras en moléculas de ácidos grasos más cortas, las cuales el cuerpo aprovecha como energía. La proporción de firmicutes o bacteroidetes es lo que hoy en día se considera un biomarcador de obesidad.

Solíamos creer que el sobrepeso y la obesidad eran cuestiones matemáticas: Exceso de calorías ingeridas menos las pocas calorías gastadas. Pero las nuevas investigaciones revelan que el microbioma desempeña un papel crucial en las dinámicas energéticas del cuerpo, las cuales influyen en la ecuación de calorías ingeridas vs calorías gastadas. Si albergas demasiadas bacterias que extraen más calorías de tus alimentos, absorberás más calorías de las que necesitas, lo que promoverá la absorción de grasas.

Uno de los principales enemigos del microbioma es la fructosa procesada (jarabe de maíz), la cual no solo alimenta a las “bacterias grasosas” y de este modo altera el equilibrio microbiano saludable, sino porque no estimula la producción de insulina, por esta razón se procesa inmediatamente en el hígado, con lo cual disminuye la producción de hormonas vinculadas a la supresión del apetito. Este mismo resultado de falta de saciedad se observa tras el consumo de edulcorantes artificiales.

Es importante agregar que así como la regulación del azúcar en la sangre es una prioridad; hacer ejercicio también lo es. No solo por que el ejercicio impacta en la pérdida y manejo de peso por la quema de calorías sino por que también promueve el balance adecuado de bacterias intestinales para favorecer el crecimiento de colonias que previenen el aumento de peso. 

Lo bueno de todo esto es que el microbioma es muy receptivo a rehabilitarse a través de cambios de hábitos básicos como:

1. Consumir alimentos ricos en Probióticos

2. Bajarle a los carbohidratos e incorporar grasas de alta calidad

3. Disfrutar un buen vino, un té, un café y un chocolate oscuro.

4. Elegir alimentos ricos en prebióticos.

5. Beber agua de filtro

6. Ayunar 1 o 2 veces al año.(consúltalo con tu médico)

Resumen construido a partir del libro: Alimenta tu cerebro, enero 2016. Dr. David Perlmutter. Penguin Random House Grupo Editorial.